El calor ya ha llegado a nuestro país y con ello el uso de nuestros equipos de aire acondicionado. Si tu equipo es on-off (sólo frío) y no inverter (calor y frío), lo más probable es que no hayas hecho mantención desde el año pasado, para conseguir un óptimo funcionamiento y prolongar su vida útil, no perder dinero con la factura de la electricidad.

1.- VERIFICAR EL ESTADO DE LOS FILTROS

Es fundamental el estado de los filtros de la unidad interior, ya que estos absorben el polvo del lugar. En caso de que el filtro del aire se llene de polvo, el flujo de aire disminuirá y la capacidad de enfriamiento se verá limitada.

El filtro purificador y desodorante debe ser limpiado mensualmente y reemplazado cada 3 a 6 meses según el caso, pues podría dejar de funcionar si es usado por un periodo de tiempo más largo. Para limpiarlos será suficiente usar jabón neutro y abundante agua. Antes de volver a colocarlos en el equipo hay que dejarlos secar.

2.- REVISAR LA UNIDAD EXTERIOR

La unidad exterior de los equipos de aire acondicionado no suele tener filtro, por lo que genera mucha humedad en verano y tiende a guardar polvo y además  gérmenes, bacterias y virus, que pueden emanar malos olores y causar problemas respiratorios, en los casos más graves.

Se puede realizar la limpieza de la batería con un cepillo suave.

3.- EXAMINAR LA UNIDAD INTERIOR

Cuando el aire acondicionado se usa en modo frío, en la unidad interior se origina un proceso de evaporación y esto conlleva a la aparición de unas gotas de agua. Si estos residuos no se limpian periódicamente pueden producir malos olores o un estancamiento de agua sucia que de no retirarse puede producir deterioros y fallas.

Por esta razón, además del cuidado de los filtros y de la batería de intercambio, es importante retirar el líquido y mantener limpia y desinfectada la bandeja donde se deposita el agua procedente de la condensación, al igual que toda la instalación de desagüe.

4.- COMPROBAR QUE NO HAYAN FUGAS

Para el buen funcionamiento de la unidad exterior es preciso limpiarla habitualmente. El polvo y la mugre que se aloja en ella reducen el rendimiento de los dispositivos interiores y aumenta el consumo eléctrico, además de ser una fuente de infecciones y por otro lado, causa de averías.

Debes examinar el exterior del dispositivo para comprobar que no ocurren fugas de gases refrigerantes, que por cierto son contaminantes para el medio ambiente. También es necesario revisar si hay obstrucciones en el paso de aire y limpiar el polvo de la rejilla con una brocha amplia.

5.- EVALÚA LA PRESIÓN DEL GAS REFRIGERANTE

Revisar el nivel del gas refrigerante en estos aparatos es indispensable para poder detectar posibles fugas, un preciso mantenimiento alargará la vida útil del equipo.

Cuando el nivel de gas refrigerante es bajo, se bloqueará y no tendrá indicadores externos de los niveles, entonces tendrás que recurrir a la ayuda de un profesional para que haga los ajustes correspondientes y así verifique si hay fugas.

La forma más rápida de inspección consiste en observar los tubos de cobre que conectan un módulo con otro, si el más delgado que corresponde al de alta presión está congelado, la reparación demandará la ayuda de un técnico especializado.

6.- BLOQUEO DE CONDENSADOR ELÉCTRICO

Comprueba que el condensador no está bloqueado. Observa si la parte que sale al exterior tiene suficiente aire de frente como para funcionar con normalidad. Límpialo también al finalizar cada estación para un mejor mantenimiento.

7.- REVISA LA INSTALACIÓN ELÉCTRICA

Comprueba la instalación eléctrica para que los cables estén en perfecto estado y asegurarte que no tira demasiado de la luz. Una factura demasiado alta puede terminar con un uso masivo de abanicos como no te descuides.

OTRAS RECOMENDACIONES

Recuerda que la mantención, instalación y reparación de los equipos de aire acondicionado deben ser realizados por un instalador SEC autorizado. Así, aseguras un correcto manejo de piezas del equipo, no pierdes tu garantía y aseguras un servicio de calidad.

 

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